domingo, 26 de octubre de 2008

La interpretación del asesinato

Jed Rubenfeld
(The interpretation of murder)
Panorama de narrativa

Editorial Anagrama, 2007
Calificación: 2/5

La interpretación del asesinato (parafraseando una de las principales obras de Freud, La interpretación de los sueños) nos propone una historia de intriga enmarcada en la temática de psicoanálisis y en el Nueva York de principios del siglo XX, con motivo del viaje que efectivamente realizaron a Estados Unidos Sigmund Freud y dos de sus colaboradores, Ferenczy y Jung, invitados por la Universidad de Clark para dar una serie de conferencias.

El mismo día que llegan estos ilustres visitantes a la ciudad se encuentra en los lujosos apartamentos Balmoral el cadáver de una joven que ha sido estrangulada con una corbata de seda y con señales de haber sido azotada. Al día siguiente una rica heredera, Nora Acton, es atacada en su residencia y logra sobrevivir cuando estaba siendo estrangulada con el mismo método. Pero la joven ha perdido la voz y la memoria, por lo que se encarga al doctor Stratham Younger, discípulo de Freud, que psicoanalice a la víctima para averiguar qué sucedió.

Los ingredientes de esta novela (olvídense los que buscan una novela negra propiamente dicha) resultantes a priori sumamente atractivos. Integrar en una historia de misterio la temática de psicoanálisis y la presencia de personajes y hechos históricos constituyen un interesante aliciente. El género de detectives, y más concretamente la novela negra, está vinculado estrechamente a la psicología conductista, que explica el comportamiento humano como resultado de la interacción del individuo con el medio social, físico y biológico.

En cambio, el psicoanálisis no es un elemento recurrente en este tipo de relatos, a pesar de que brinda recursos potencialmente muy aprovechables para una historia de estas características: al igual que el detective intenta averiguar las razones últimas de un crimen, quién, cómo, cuándo, dónde, y sobre todo, el por qué del crimen, el psicoanalista pretende introducirse en la mente humana para desentrañar los motivos originales de nuestra personalidad (dicho todo esto desde mi ignorancia de profano en la materia). Este paralelismo entre investigación criminal y psicoanalítica puede resultar una guión insólito para un género en el que es muy difícil resultar original.

En este camino La interpretación del asesinato amaga pero no ahonda, el juego psicoanalítico que propone inicialmente, se abandona pronto y se limita a formar parte del marco temático e histórico. Aunque la temática suponga un hallazgo original, se queda en un simple decorado. En cuanto a la historia en sí misma, en mi opinión se recurre a demasiados giros en la trama y en los personajes; lo que gana en suspense y sorpresa, lo pierde en credibilidad y verosimilitud.; lo que empieza siendo una propuesta estimulante y original acaba en un relato... digamos, entretenido en el mejor de los casos.

LO MEJOR: El marco histórico-geográfico-temático y la intervención de personajes históricos suponen los mayores aciertos de la historia.

LO PEOR: El progresivo enrevesamiento de la trama supone un recurso fácil y artificial para elevar el suspense, y hace que al finalizar su lectura ésta sea otra historia más.

sábado, 25 de octubre de 2008

Artículo sobre El asesino piadoso

El jueves 23 de octubre se publicó en El Cultural de EL MUNDO una reseña sobre el último libro de J.M. Guelbenzu, El asesino piadoso.

CRÍTICA: El asesino piadoso.- EL CULTURAL (23/10/2008)

sábado, 4 de octubre de 2008

Out

Natsuo Kirino
Editorial Emecé, 2008
Calificación: 3/5

En Japón los trenes llegan con una puntualidad rigurosa, las calles están pulcras sin necesidad de papeleras ni barrenderos, se cruza por los pasos de cebra. Cada japonés sabe el papel que tiene que desempeñar para que la sociedad funcione como un reloj de precisión. Y espera que también su vecino desempeñe el papel que le corresponde.

Quien haya estado en Tokyo habrá comprobado que es una ciudad mucho más ordenada que otras grandes, a pesar de cuadruplicar con creces su población con respecto a Madrid y ocupar una extensión menor. Japón muestra una realidad impermeable de organización, eficiencia y progreso, ideas que se asocian automáticamente a este país.

A vueltas con Japón y lo japonés, Out nos enseña la otra cara de este país, no la cara del vicio, como en Sopa de miso, que también forma parte de lo aceptado socialmente aunque no reconocido, sino la cara de aquellos no desempeñan el papel que les toca y son rechazados por la sociedad japonesa.

El eje central de esta novela lo componen cuatro mujeres, cuatro arquetipos rechazados, cada una por motivos diferentes, que confluyen en una vía muerta y sin esperanza, un trabajo nocturno de envasadoras en una cadena de producción de una fábrica. El único elemento en común que las une, también las define; el trabajo nocturno es su refugio ante el rechazo social y familiar.

Una de estas mujeres, harta de los abusos y maltratos de su marido, lo mata en un arranque de rebeldía. Sus compañeras de trabajo la ayudan a deshacerse del cuerpo. La policía culpa al dueño de un club nocturno con el que el fallecido discutió la noche antes de su muerte. A partir de aquí la trama se va enredando y desenredando en sucesivos ovillos, y ganando progresivamente intensidad hasta el clímax final. Estos ovillos están bien hilados, uno nos lleva al otro de forma espontánea.

En Out el protagonista no persigue al criminal, las protagonistas huyen de todo, de su familia, de la empresa, de la policía, del loco asesino. Como en El talento de Mr. Ripley, nos hacemos cómplices del criminal y deseamos que no sea descubierto, que supere todas las pruebas y consiga alcanzar la vida que desea. Y en esa clave, la historia acierta plenamente.

Buena descripción de la situación, el entorno, las circunstancias, la historia de estas mujeres y de los personajes que se mueven alrededor de ellas. Sin embargo, estos personajes, y en especial las cuatro protagonistas, se acercan a arquetipos rígidos, desempeñan el papel que les ha tocado hasta el final. La novela negra se caracteriza por tener unos personajes muchas veces ambiguos, dudan, se arrepienten, son imprevisibles. Poco de ello sucede en esta historia japonesa.

De nuevo escabechinas sangrientas, estallidos súbitos de violencia y locos asesinos. Ignoro si es una seña de identidad de la novela negra japonesa, lo cierto es que tanto Sopa de Miso como Out tienen estos elementos en común. Los descuartizamientos de cadáveres son descritos con cierta naturalidad; supongo que una muerte por envenenamiento en una novela negra japonesa sería considerado como algo extremadamente insulso, un caso indigno de ser investigado.

En suma, una buena novela, entretenida e interesante, pero de momento voy a descansar de vísceras, gore y sádicos asesinos, salvo que alguien conozca una novela japonesa de este género que plantee otros recursos.

LO MEJOR Y LO PEOR: Sin ánimo de sentar dogma, una novela negra puede valorarse principalmente por el marco donde sitúa la acción, los personajes, la trama o tramas, y el desenlace. Podría añadírsele un elemento más, uno general que los une: el consciente o inconsciente que lo mueve todo, el motivo subyacente (no me gusta hablar de mensaje o moraleja).

Si tal fuera el caso, Out obtiene un notable en el marco, un aprobado en los personajes (bien planteados pero un tanto arquetípicos) un notable en las tramas y un suspenso en el desenlace (¿cuántas historias se malogran por un pobre final?). Sencillamente no me creo el final, el sadomasoquismo seguirá siendo un misterio para mí.

OTROS LIBROS DE LA AUTORA: Que yo sepa, no se han publicado más libros de esta autora en castellano. En inglés se han editado Grotesque (2007), What Remains (2008) y Real World (2008).

domingo, 21 de septiembre de 2008

Michel Chabon y El sindicato de policía yiddish

En el mes de agosto se publicó en el suplemento ABCD las letras y las artes, de ABC, una crítica sobre el último libro de Michel Chabon, El sindicato de policía yiddish. Con independencia del artículo (pedante como todo en su autor), es una buena idea para una próxima lectura.

CRÍTICA: Un detective (judío) en Alaska.- ABCD Las artes y las letras (09/08/2008).

viernes, 12 de septiembre de 2008

The Wire

Primera temporada
HBO, 2002
Calificación: 5/5

Acabo de terminar de ver la primera temporada de la serie de televisión The Wire y todavía estoy alucinando. Normalmente me gusta degustar las buenas series de televisión poco a poco, pero en esta ocasión ha sido imposible, he devorado los trece capítulos casi del tirón.

Quien quiera saber por qué el tráfico de drogas no puede llegar a erradicarse totalmente alguna vez en las grandes ciudades de los países ricos, tendrá todas las respuestas en la primera temporada de The Wire. El diagnóstico sería extrapolable punto por punto a muchas ciudades europeas y españolas.

La acción se desarrolla en la ciudad de Baltimore (Maryland, EEUU) en el mundo del pequeño trapicheo de droga de los barrios de casas bajas de protección oficial. La historia se introduce dentro del funcionamiento de la policía y de una banda de traficantes de droga. Vemos que ambas organizaciones se parecen mucho en su funcionamiento, jerarquías, normas no escritas; sus respectivos integrantes tienen aspiraciones de promocionar, incluso los traficantes tienen a menudo mayor sentido de la profesionalidad que los policías.

Aquellos personajes que pretenden compatibilizar su realidad y su dignidad sin verse arrastrados a la miseria moral, acaban siendo atropellados por la lógica de sus respectivas organizaciones. Los personajes están tan bien logrados que muchos reservan un rincón inesperado: el jefe déspota se apiada del subordinado díscolo en un momento crítico, el protagonista abnegado es también un adicto al trabajo y un padre descuidado, el juez que alienta las investigaciones se echa atrás cuando se acerca el momento de sus aspiraciones políticas, el policía brutal que sólo sabe dar palizas acaba integrado en el buen trabajo de investigación, y así muchos otros.

Las investigaciones más importantes se ven frustradas o lastradas por intereses de políticos, asustados por lo que pueda resultar de escuchas telefónicas que no controlan y que podrían implicarles en casos de corrupción; intereses de mandos policiales, centrados únicamente en cumplir su cupo anual de casos resueltos y en trasladar a la opinión pública un mensaje de falsa competencia; de los propios hábitos policiales, brutalidad, negligencia, precipitación, obsesión. A pesar de todo ello, las investigaciones se van abriendo paso hasta un final memorable.

Para un extraterrestre que aterrizara en la Tierra y no tuviera noticias previas del mundo que nos muestra The Wire, le sería difícil distinguir cuál de las dos organizaciones defiende la ley y el orden; cada una de ellas antepone sus propios intereses particulares y su razón de ser. Parece ser que las autoridades de Baltimore se han mostrado extremadamente hostiles al rodaje de la serie hasta el punto de obligar a filmar algunas partes fuera de la ciudad, y pretender la paralización de la serie bajo el argumento de que daba mala imagen a la ciudad; ¿será que se sentían demasiado cerca de la historia de The Wire...?

Si el desarrollo de la trama es fantástico, el desenlace es sencillamente magistral. En la mejor tradición de serie negra, el final nos convence de que aunque se gane una pequeña batalla, la guerra está perdida. Quien no haya visto esta primera temporada y vaya a hacerlo, que salte el párrafo siguiente, sería imperdonable privar a alguien del placer de descubrir por sí mismo cada detalle de esta historia.

En una secuencia final el detective McNulty, desconsolado fuera de la sala de juicio por el sacrificio personal que le ha costado a él y a sus compañeros llevar a juicio a esa banda de traficantes, se desinteresa del juicio del que ya sabe lo que va a resultar: cargos importantes pero con penas pactadas insuficientes, sobre todo para los jefes de la banda. En ese momento pasa por allí el juez que ha promovido y apoyado las escuchas, comprometiendo a McNulty ante sus jefes y compañeros hasta el punto de poner en peligro su trabajo, y le felicita de manera falsa y apresurada, sus nuevas aspiraciones políticas no le permiten mezclarse con él. Después sale del juicio uno de los jefes de la banda de narcotraficantes no ha podido ser acusado de ningún cargo y le dice un sincero ¡buen trabajo!; nadie mejor que él sabe el gran trabajo que han hecho ese sufrido grupo de policías. El propio McNulty llega a la conclusión cuando hieren a su compañera: no merece la pena.

LO MEJOR: Destacar algo de The Wire conllevaría dejar fuera otro tanto magnífico: un engranaje perfecto de trama elaborada, personajes conseguidos y guión oportuno.

LO PEOR: Tendré que ver esta temporada de The Wire una segunda o tercera vez para detectar algún defecto (pero también para disfrutar de nuevo cada pequeño detalle de esta magnífica serie).


martes, 9 de septiembre de 2008

Sopa de miso

Ryu Murakami
(In the miso soup)
Seix Barral, 2005
Calificación: 3/5

Estaba preparando un viaje a Japón este verano, así que empecé a empaparme de cultura japonesa, libros, películas, comida, sumo (bueno, sumo todavía no practico, pero nunca se sabe). Después de mucho buscar un libro de novela negra o detectives situada en Japón y escrita por un japonés (nada de autores anglosajones fascinados con Oriente), me decidí por Ryu Murakami (no confundir con Haruki Murakami, de Tokyo Blues y Kafka en la orilla) y su negrísima Sopa de miso.

La novela nos lleva al distrito de Kabuki-cho, un barrio de Tokio donde se concentran locales de sexo, entre los que hay muchos tipos diferentes, según los gustos e intensidades. Kenji es un joven de veinte años que trabaja de guía para extranjeros por estos locales de sexo. En los días previos a Nochevieja, Kenji es contratado por Frank, un americano de paso en viaje de negocios en Tokio, para le guíe durante tres noches. En la primera de esas noches, Kenji comienza a recelar del comportamiento de Frank, que incurre en repetidas contradicciones, lo que le llevará a sospechar si se trata del salvaje asesino que está descuartizando personas en la ciudad.

Como en muchas obras japonesas, ya sean libros o películas, el relato transcurre en un tono fluido y equilibrado hasta que se produce una explosión súbita de violencia, sin previa preparación. Por supuesto que no quiero destripar el final, aunque lo importante de la historia no es saber quién, ni el por qué, sino los distintos personajes que transitan por la historia, y los sórdidos ambientes que describe el libro.

Se podría hacer una lectura en clave sociológica-histórica del relato, según el cual, Kenji-Japón se habría lanzado tras una modernidad desenfrenada, olvidando sus orígenes y el lugar que históricamente le correspondería y viéndose obligado a seguir a su pesar el perverso camino de Frank-USA impone. Se podría hacer esta lectura, pero al que suscribe no se atrevería a llegar tan lejos.

Los personajes, ya sean principales o secundarios, nos transmiten una fuerte sensación de hastío y aburrimiento, que contrasta con dedicarse precisamente al sexo, y una desorientación sobre qué otra opción posible existe en sus vidas. Todo en la mejor tradición de novela negra, la música gusta pero la letra se queda en poca cosa. Cuando terminas una buena novela negra o de detectives, la conclusión suele ser, qué negro es el mundo y qué mezquinos somos los seres humanos; en este caso, la conclusión sería: no vayas a los barrios rojos que hay mucho loco suelto y pueden cortarte el cuello, o si te dedicas al sexo, disfrútalo.

Parece ser que Win Wenders estaba en tratos para hacer una película de este relato, lo cierto es que todo en él va muy bien con el estilo de este director. Ya veremos.

LO MEJOR: ¿Todo en el Japón actual es modelo de eficacia y bienestar? El relato muestra el lado sórdido de un Tokio ultramoderno donde ese modelo no alcanza. La curiosidad por el ambiente y los personajes propuestos justifican su lectura, aunque no sea un libro que quedará para el recuerdo. Los apuntes del autor con ocasión de personajes, lugares, comportamientos y situaciones contribuyen a transmitir esas sensaciones de hastío y desorientación.

LO PEOR: La trama del relato es muy simple, se agota rápidamente, el único interés que queda es ver de qué monstruosidades es nuevamente capaz el asesino. Probablemente el autor no haya querido desarrollar más la trama precisamente para acentuar esos personajes, los lugares y sus consiguientes conclusiones, pero dejar en ello todo el peso del relato es una apuesta demasiado arriesgada, teniendo en cuenta que los personajes están bien descritos y explicados, pero no evolucionan.

OTROS LIBROS DEL AUTOR:
Azul casi transparente
, Editorial Anagrama.

Artículos sobre Benjamin Black

El pasado mes de mayo el suplemento Babelia de EL PAIS publicaba una crítica sobre El otro nombre de Laura, el último libro de John Banville, autor irlandés que escribe bajo el seudómino de Benjamin Black cuando se trata de novela negra.

Además se han publicado, también en EL PAIS, dos entrevistas con este autor, una en mayo y otra recientemente en septiembre.

CRÍTICA: Benjamin Black es John Banville.- Babelia EL PAIS 03/05/2008
ENTREVISTA: Dublín negro.- Babelia El PAIS 03/05/2008
ENTREVISTA: A Banville le exaspera la rapidez de Black.- Babelia EL PAIS 03/09/2008